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Con su refinado traje de alpaca, su corbata y sus guantes,
Su sombrero Cordobés, marchaba alegre y campante,
Un caballero Andaluz, un vanidoso caminante,
Presumiendo de un don Juan, de verse tan elegante,
Con su novia una morena, cogida del brazo de su amante,
Vestida de una blusa bordada y una falda de volantes,
Su vanidad disminuyó; al aparecer un gigantesco levante.
Su sombrero, volaba por el suelo a una velocidad gigante,
Por las calles y las plazas, corría caminito adelante,
El probaba recogerlo, el sombrero corría tan campante,
Por todo el campo del sur, con sus olas dominantes,
Que saltaban el muro pegándoles bofetadas por su orgullo exorbitante.
El caballero Andaluz que tan cierto estaba, de estar guapo y elegante.
No le quedó mas remedio, que verse muy achicado y menguante,
Abatido el presumido, se conformó, solo con lucir sus guantes.
Por muy chulo que quiso ser, enfrentándose con el levante,
Nada pudo solucionar, con la fuerza de la ráfaga gigante;
El viento por su venganza, todo lo arrastraba, para adelante.
Sobre todo su sombrero y la falda de su novia de volantes,
Que la subió hasta sus hombros, sin mirar quien había delante.
La pareja se miraban sorprendidos, del ambiente fatigante,
No se puede dominar, la naturaleza siempre será dominante,
Por muy fuerte que el hombre sea, el viento es mas intolerante.
¡ Cuando tengas ganas de presumir y lucir tu sombrero elegante !
Infórmate en meteorológica, del estado atmosférico que hará, antes.
Paquita
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