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Cuando el odio se disuelve
Se evapora, se pierde,
Se disimula en el vientre
El corazón se divierte
Se engalana y en la mente
Se pasean, y se sienten
Sentimientos que se convierten
En inmensa paz y aliciente.
Mágicamente se vierten
Corren por la venas y sus cimientes
Para hacer desaparecer la serpientes
Que envenenan y que mienten
Y se ríen de las gentes
Que han nacido deficientes
Sin quererlo, por consiguiente.
Esas sedientas serpientes
Beben en las fuentes
Embrujando las corrientes
De las aguas frías, calientes
Envenenando las mentes.
Malditas sean esas serpientes!
Que hacen sufrir las gentes
Y de nada se arrepienten.
Paquita
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