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Era un castillo de arena
Habitado por una princesa
Que cumple falsa condena
Y injusta penitencia.
Florecieron con sus penas
Las flores del pensamiento
Perfumadas de poemas
Calmando sus sufrimientos.
En sus noches frías, serenas
Se oían sus tristes lamentos
Su carroza sentía pena
Y sola se decía por dentro.
Yo siempre creo ser buena!
Cumplo un deber todo el tiempo
Gracias a mi, princesa se pasea
Toma aire, sol y viento.
Su hoja blanca se llena
De versos negros sedientos
Que le brotan de sus venas
De justicia y sentimientos.
Paquita
http://www.paquita.fr.st
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