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Cuando en mi juventud el tiempo me lo permitía,
Que en mis pensamientos reinaba la melancolía,
Me pasaba las horas, sin pensar ni controlar,
El tiempo que perdía, en contemplar el mar.
Fijando su horizonte mi triste nostalgia
Instantáneamente se transformaba en alegría;
Lágrimas amargas y dulces por mis mejillas caían,
Por mi mente viajaban sueños y maravillas
Borrándome la amargura de todas mis pesadillas.
Gracias Dios mío de ese precioso regalo,
Esa grande Señora vestida de traje largo azulado,
Sus olas como volantes ondulados y plateados,
Que hasta el cielo estaba locamente enamorado,
De amor derrama lagrimas de un sabor muy delicado,
Y dos sabores distintos son unidos y mezclados
Las lágrimas dulces del cielo, y la sal del mar alborotado,
Símbolo que concretiza y llevan sus significados
El cielo, es amor y dulzura de los ángeles y los santos
Y el mar lleva por dentro el sabor que le han mezclado,
Los hombres cuando se bañan de sus gracias y sus pecados
Y el envenenamiento de los productos químicos arrojados,
¡Demasiado pacifico eres mar para como nos comportamos!
Unas personas inconsciente que no le dan ningún cuidado,
De pudrir unas bellezas como los mares Atlántico o mediterráneo.
¡ Moralidad ! no hay en la tierra seres mas ingratos, que nosotros seres humano,
Que destrozamos las maravillas, que el creador a puesto en nuestras manos.
Mereceríamos vivir en cavernas, o como animales en bosques o pantanos.
Paquita ,
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