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Una mosca muy curiosa,
Pegajosa y muy golosa,
De pasteles y de rosas
En la goma gelatinosa,
De la rueda de una carroza
volaba y voleteaba anciosa.
Tras los vidrios, de sus ventanales,
De sus ojos negros y animales,
Abiertos monumentales
Espantados y infernales,
Hechó una mirada perversa,
Sintió una atraccion por la princesa,
De una muy grande belleza,
Que se dirigía justo aquel día,
A un palacio invitada a una fiesta.
Por la lujosa y bella carroza,
La ilusionada y ensoñadora mosca,
Ese bicho curioso vio alguna cosa,
Un ramo de rosas, frescas y hermosas,
Que la princesa con delicadeza
Llevaba para el salón de fiesta.
Deseosa, sobre ella se posó,
El perfume la embriagó,
Y de bienestar se durmió,
En la rosa de su pasión.
La mosca asî muy lejos viajó,
En su rosa como colchón,
Disimulada en su buen olor.
Cuando al palacio llegó,
Y que el banquete de honor;
Delante de sus ojos se presentó,
La mosca se despertó,
Al olor del buen jamón,
Los pasteles y el licor,
Y sobre ellos se posó,
Llena de admiración,
En su almíbar se extravió,
Una ala se le enterró,
En el jarabe dulzón.
Al quererse despegar,
De la fuente de cristal,
Una pata se rompió.
De tanto como comió,
Cogió una indigestión.
Y tanto gusto le dio,
Que de gozo se murió.
¡ El lujo y la glotonería !
Fue para la mosca atrevida,
El final de su goloza vida.
Paquita el 11-8-99
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