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Una tarde de verano,
Bien cogido de la mano,
Bajo un cielo estrellado;
Paseábamos muy enlazados.
Una nube nos seguía,
Celosa de tanto amor,
Y en cielo escribía,
A. F. iniciales de los dos.
¡Cuan feliz fui aquel día!
Que por primera vez nos besamos:
Mi sangre toda me hervía,
Del fuego y del entusiasmo.
Las palomas nos miraban,
Como estando sorprendidas,
Solo nos interesaba,
La emoción de nuestras vidas.
Yo solamente buscaba,
Como una desenfrenada,
Dos cosas muy deseadas,
Tu mirada y tu bella sonrisa.
La nube que nos miraba,
Se alejaba muy aburrida,
Loca de celos lloraba,
Sobre nosotros derramaba
Perlas de lluvia enceladas.
Paquita
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