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Un clavel enamorado de una rosa,
Se escondía detrás de un matorral,
Para contemplar sus bellos pétalos rosas,
Y admirar la belleza de su majestad.
La rosa de verlo se enrojecía,
Y su corola de timidez se abría,
El clavel todavía mas, se enloquecía,
Y con voz temblo-rosa, le decía,
¡Déjame acercarme bella alteza!
De tu rosal que siento tristeza,
De no poderme acercar de ti grandeza,
Rosa mi adorada ¡hay de mi flaqueza!
¡ No puedo hacer nada vaya penitencia!
Y mi raíz se agarra a tu planta, por florescencia
¡Pobre corazón que el mío si tu me desprecia!
Me consumiré de amor, perderé la esencia,
Rosa, rosa de color, ya no me queda paciencia,
Soy una desgraciada flor, sin tu amor ni tu clemencia.
Paquita
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