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Tu, mi poesía,
Eres mi alegría,
Apareciste un día,
Que falta me hacias
Que mi vida se adormecía,
Que por poco fallecía.
Me entregaste armonía,
Yo que a veces me aburría,
Sin ninguna compañía.
Y desde aquel feliz día,
Que te mezclaste en mi vida,
Todo es jubilo y euforia.
Rechazando la melancolía,
Acabándose las historias,
De tormentos y hipocondrías.
Comenzando una nueva historia,
Que es grande como una noria,
Rimando, adiós las agobias.
Apareciendo una alegría;
Que ha llenado mi memoria,
De recuerdos de mi infancia,
Yo que estoy sola en Francia,
Tu me as dado el aliciente,
Que alimentará mi mente,
Sedienta de buen ambiente,
Con el agua de una fuente,
Corrida por pura corriente.
Dándome paz y paciencia,
Resignación y resistencia,
Olvidando mi sentencia,
Y mi dura penitencia.
Gracias a ti poesía,
Que apareciste un día,
Como un ángel tu me guías.
Paquita
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