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Un día un lorito, muy desesperado,
De estar en su jaula, siempre encerrado,
Le decía a su dueño, muy enfadado,
¡Ábreme la jaula! que estoy encarcelado!
Sin haber cometido, delito ni asalto
Porque os divierto, soy tan desdichado,
No soy un juguete ! ¡tampoco un payaso!
Soy un animal, triste y desgraciado,
Que siempre repito, lo que he escuchado,
Las palabras necias, del ser humano,
Para que luego digan, que soy mal hablado,.
Si yo estuviera, siempre por fuera,
En una ribera, o en un pantano,
Puede que me oyeran, palabras nuevas,
Con sonido de animal normal y sano,.
Semejando a una fiera o a un leopardo,
Todos los ruidos, de la bella rivera,
O del muy tranquilo pantano..
Vuestro buen lenguaje, tan sofisticado,
Solo lo reserváis, para los invitados,
Y yo en mi jaula, quedo muy callado,
Por no divulgar, que mis dueños son,
Tan mal hablados y mal educados,
Y por eso soy, tan mal amaestrado,.
¡ Quiero ser libre ! ¡ como vuestros gatos !,
Y si fuera posible, comer en un plato,
Almendras y cacahuetes, mondado y pelados,
¡ Ábranme mi jaula ! ¡ que salga volando !,
Si tengo dos alas, ¡ son bien para algo! ,
A veces me siento, como encarcelado,.
Un día o el otro, ¡ tendréis que pagarlo!
Pues por divertiros; de un pobre pájaro,.
¡ Si yo tuviera fuerza ! ¡ para levantaros !
Aquí en mi jaula, seriáis encerrado,
Y me diríais, que soy un ingrato,
Para que sepáis, lo que es ser esclavo.
Paquita
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